BIO

Mis estudios formales universitarios los cursé en un área técnica (ingeniería), porque creía que mis inquietudes necesitaban de respuestas que sean aclaradas mediante parámetros fijos y establecidos. Sin duda cierto tipo de preguntas fueron resueltas, pero persistían en mi otro tipo de dudas, las que precisaban distintos recursos para intentar ser explicadas. Elementos como la creatividad, la imaginación o la fantasía debían entonces desafiar a lo que en un principio me bastó. 

Durante esta búsqueda, que coincidió con el final de mi proceso educativo formal, me encontré casi por casualidad con la fotografía, al obtener como regalo de una persona profundamente sentimental una cámara vieja, un poco maltratada y oxidada, lo que provocó en mi la curiosidad sobre su funcionamiento.

Abordé entonces este aprendizaje de la única manera en que sabía hacerlo, exigiendo fórmulas y teoremas que explicaran una composición, reto que lo aceptó gustoso un geólogo que abandonó las rocas por la luz, un apasionado que dominaba todo el espectro técnico y teórico, alguien que incluso jugaba con la alquimia, llegando a preparar su propia fórmula para reveladores y fijadores. Eran tiempos de cuartos oscuros y olores químicos, pero creo que lo mejor que aprendí de él y seguramente lo que mejor sabe enseñar, es a amar a la fotografía.

Poco a poco me di cuenta que mi curiosidad técnica se transformaba en una necesidad por expresarme, que ya no alcanzaban las matemáticas y la física, o tal vez que nunca fueron suficientes para entender las relaciones de mi entorno y mi ser y que cada vez más la fotografía se constituía en parte de mi.

Ávido entonces por desarrollar este lado, continué instruyéndome de manera autodidacta, complementando este aprendizaje mediante la participación en algunos talleres que consideraba podían aportar en mi formación.

Desde entonces me he mantenido activo simultáneamente en las dos actividades para las que me formé, lo cual ha conllevado ventajas y desventajas; por un lado me involucré y pude autofinanciar proyectos fotográficos que fueron de mi interés, pero por otro he tenido siempre la sensación que el tiempo destinado a la fotografía era insuficiente, o por lo menos inferior al que realmente hubiese querido.